Laguna Blanca
Inicialmente era conocida como Colonia Alfonso, tomando como referencia a uno de los primeros pobladores en asentarse en la región, Don Isabelino Alonso, hoy Laguna Blanca lleva el nombre que le fuera asignado por el inmenso espejo de aguas claras, que forma la laguna homónima, que se encuentra dentro del Parque Nacional "Río Pilcomayo", y que da origen a su denominación.
Habitada primeramente por comunidades aborígenes, luego se asentaron las primeras familias criollas dedicadas al trabajo de la tierra, con los cuales se fue generando el mestizaje, a los cuales se fueron agregando asentamientos franciscanos e inmigrantes, en su mayoría de origen paraguayo, y más tarde de origen europeo, italianos, españoles, alemanes, suizos, polacos, etc.; como así también de otras latitudes de nuestro país.
Parque Nacional Río Pilcomayo
Se encuentra al noreste de nuestra provincia y cubre 47.754 hectáreas que bordean el río que le da nombre y limitan con la República del Paraguay.
Está cubierta de pastizales y palmeras. Se extienden esteros y en los puntos más altos, las isletas de monte.
Además de la variedad de carpinteros que distinguen a esta área protegida, se encuentran aves como el surucuá común, el trepador castaño y la choca listada. Los esteros, cañadas y lagunas concentran poblaciones de aves acuáticas como las cigüeñas americanas, tuyuyú y yabirú, que lucen un brillante cuello rojo y negro que contrasta con el blanco de su plumaje. Las garzas son comunes en las orillas, donde buscan peces, ranas y reptiles para alimentarse.
Otro animal característico de la zona es el aguará guazú, un zorro solitario, tímido y de hábitos nocturnos. Este mamífero de gran tamaño, que se encuentra en peligro de extinción. Los monos caí, carayá y mirikiná o mono de noche habitan los montes de quebracho colorado chaqueño, lapacho y urunday y las selvas del río Pilcomayo.
El oso melero o kaaguaré, que trepa a los árboles para alcanzar los avisperos y termiteros, y los coatíes, que se mueven en grupos.
La laguna Blanca, de 800 hectáreas de superficie, conviven dos especies de yacaré: el overo y el negro, ambas en peligro de extinción. También habitan la boa curiyú y culebras acuáticas como la ñacaniná, entre otros ofidios. En los tupidos pehuajozales y pirizales (concentraciones de pehuajó y pirí) se pueden ver carpinchos y coipos o nutrias.
Las comunidades tobas habitan actualmente las tierras de sus antepasados, los primeros dueños de las lagunas, esteros y bañados.
Hoy en día, el trabajo conjunto de pobladores y guardaparques permite controlar la caza de animales dentro de la Reserva y conservar y recuperar áreas de vegetación natural, antes sometidas al ramoneo del ganado, que causó profundas modificaciones en la flora.
Posee un área recreativa del mismo nombre con zona de camping, sanitaria y fogones.




